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Declaración por el 97imo Día Mundial del Emigrante y del Refugiado – 16 de enero de 2011 PDF Imprimir Correo electrónico
pateraDurante su Asamblea General en Nantes, Francia en octubre del 2009, el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, MMTC adoptó un plan de acción por los años 2009-2013 alrededor del tema "Los trabajadores migrantes y la mundialización". A partir de las reflexiones y las acciones llevadas por los miembros de sus movimientos en los cuatro continentes, se asocia completamente con el Día Mundial del Emigrante y del Refugiado.

Los flujos migratorios son una constante en la historia de la humanidad. Es difícil, incluso imposible, impedir la movilidad de los seres humanos. Desde siempre los hombres y las mujeres emigraron por razones económicas, políticas, sociales, culturales, etc.

 

 

Hoy aproximadamente 200 millones de los más de 6 mil millones de habitantes son emigrantes internacionales, es decir del 3% de la población mundial. Y, como se lo ignora muy a menudo en los países del Norte, el 80% de las migraciones en el mundo se produce de países del Sur hacia otros países del Sur.

 

La libre circulación de las personas es garantizada por la "Declaración Universal de Derechos Humanos" (artículos 13 y 14). La realidad, por desgracia, es muy diferente. Así, por ejemplo, si los estudiantes europeos son animados por becas a hacer un año de estudios en otro país y a despertar así su espíritu y su mirada a otras realidades, no sucede lo mismo con estudiantes africanos o de ciertos países de Asia.

 

No dejamos sin razones profundas nuestro país, su cultura, su familia. La crisis económica mundial mostró que una economía dicha "libre" de mercado sin reglas e ilimitadas no podía crear un mundo más equitativo y más justo. Las trabajadoras y los trabajadores fueron las primeras víctimas de esta crisis, particularmente en los países del sur. La ausencia de democracia, la corrupción, la falta de perspectiva para los jóvenes, la miseria, el hambre, particularmente en el mundo campesino, provoca un crecimiento de las migraciones internas (del campo hacia las ciudades) o externa hacia los países limítrofes o más allá. Entonces, arriesgando su vida, hombres, mujeres y hasta niños emprenden un largo viaje esperando encontrar en otro país un futuro mejor. Algunos fallecerán en la mar o en las arenas del desierto, otros serán despojados por barqueros, bandidos. Un cierto número quedará bloqueado en los países fronteras donde vivirán en la miseria y la indigencia. Los que consiguen pasar conocerán los campos de retención, las expulsiones o la clandestinidad.

 

La globalización económica obliga pues a pensar de otra manera los fenómenos migratorios. Hay que dejar de ver salir a la migración como un peligro permanente, salir del miedo, a menudo alimentado por algunas políticas. Las políticas de seguridad pública y de represión, colocadas por los países del Norte, muestran sus límites y llegarán al fracaso. Es tan importante denunciar la hipocresía que consiste en perseguir "a los clandestinos" mientras que un gran número de ellos tiene un empleo regular y que activamente participan en la economía del país de acogida.

 

No podemos aceptar que la regulación de los flujos migratorios se haga sólo tomando en cuenta las necesidades de las economías de los países del Norte, a merced del mercado y en contra de la unidad de las familias. No hay solución sostenible sin acuerdos equitativos negociados entre país de origen y de acogida en una finalidad de desarrollo solidario.

 

 

Una única familia humana”

"Todos los pueblos forman juntos una única comunidad" (actos 17/26)

 

Frente a la situación de los emigrantes hoy, todos y todas somos llamados a una conversión progresiva derribando las fronteras culturales, los clichés; debemos ver en el extranjero a un hermano, él no es una amenaza sino una posibilidad para nuestro mejor desarrollo personal.

 

«Ellos todos pertenecen a una familia única: emigrantes y poblaciones locales. Y ellos todos tienen el mismo derecho a gozar de bienes de la tierra cuyo destino es universal."

 

Este mensaje del Papa Benedicto XVI para el 97° Día Mundial del Emigrante y el Refugiado encuentra su eco en las numerosas acciones realizadas por los movimientos miembros del MMTC en favor a los emigrantes y sus familias: ayuda a personas sin papeles, lucha contra el racismo, apoyo de los trabajadores y de las trabajadoras inmigrantes explotados por medio de la creación de sindicatos, de asociaciones de defensa de sus derechos, etc. Allí dónde reina la injusticia y la arbitrariedad, miembros de los movimientos del MMTC con otros, luchan por la justicia y para que el papel y la aportación de los inmigrantes sean reconocidos en la sociedad.

 

No se trata de negar las dificultades, los obstáculos nacidos del encuentro a menudo no escogido de culturas, de manera de vivir, de pensar muy diferentes. Incomprensiones nacen, conflictos salen a la luz, comunidades se cierran. La crisis económica, la subida del paro y de la pobreza, las condiciones de vida y de vivienda a menudo degradadas vienen a reforzar este fenómeno. Vivir juntos entonces se vuelve más difícil. Esto se ve en Europa y en el mundo: ideologías de extrema derecha acusando a los emigrantes de todos los problemas de la sociedad.

 

Esta situación es muy peligrosa. En una sociedad mundializada, la solución no puede residir en un enceramiento de los países. Al contrario, las culturas deben encontrarse "con altura" y poner en común lo mejor que tienen en un "dar y recibir" recíproco.

 

Es en esta difícil tarea que los miembros de los movimientos del MMTC ya están metidos desde muchos años, profundamente convencidos que "no hay extranjero en la casa de Dios". Por sus acciones, su determinación, siembran las semillas de un mundo futuro, mestizado y multicultural en el que "el hombre ya no será un lobo para el hombre".

 

Así es como el MMTC hace suya la oración del Papa Benedicto XVI para que "hombres y mujeres [sean] capaces de relaciones fraternas y [que] en el plan social, político e institucional… se aumenten la comprensión y la estima recíproca entre los pueblos y culturas".


El Secretariado del MMTC 20/12/2010

 
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